La inseminación artificial (IA) es unas de las técnicas más sencillas utilizadas en el campo de la reproducción asistida. No suele causar ningún tipo de molestia en la paciente y en pocos minutos la paciente puede volver a su casa. Se diferencian dos tipos de IA, una en la que el semen proviene de la pareja (inseminación artificial conyugal, IAC) y otra, en la que el semen proviene de un banco de donante (inseminación artificial con semen de donante, IAD), ambas técnicas se usan en diferentes casos.
Para la IAC, se prepara la muestra de semen (capacitación) para la posterior colocación de la misma en el interior del útero femenino, facilitando así el encuentro de espermatozoides y óvulo en las trompas de Falopio, donde se produce la fecundación.
Actualmente si una pareja se realizar más de 4 ciclos de esta técnica sin obtener resultados positivos, se le recomienda pasar a otras técnicas más avanzadas y con mayor tasa de éxito de embarazo.
La IAC está indicada en los siguientes casos:

La IAD, que se realiza de la misma forma que la IAC, se indica en pacientes azoospérmicos, pacientes con vasectomías sin biopsias testiculares positivas, en mujeres sin pareja, fallos repetidos de FIV/ICSI, en parejas serodiscordantes y en mujeres homosexuales.
La elección del donante la realizan los laboratorios, comprobando siempre que existe una semejanza fenotípica entre el donante y la mujer o pareja receptora. El donante permanecerá siempre en el anonimato, como queda establecido en el Real Decreto 412/1996 de 1 de marzo y Real Decreto 1301/2006 de 10 de noviembre.



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